17 meses que nos sacudirán

Mel Connelly es el nombre de uno de los 25 mil usuarios que ayer respondieron a un mensaje publicado en Twitter por el presidente Trump. Cuando este anunció su logro de haber forzado a México firmar un compromiso de “eliminar” el paso de migrantes por su territorio, un entusiasmado Connelly le respondió en inglés: “Amo a mi presidente.. Art of the Deal”, haciendo referencia al título del libro donde el presidente se proyecta como un genio de los negocios, un hombre que logra su voluntad. En EE. UU. el año entrante será electoral, y esto afectará a los países del norte centroamericano. El diario capitalino The Hill publicó en enero una encuesta que reveló que la migración es el tema que más preocupó a los estadounidenses de cara a 2019. De hecho, problemas que afectan vitalmente su interés, como lo es su propia salud (36%), no lograron alcanzar el interés que generó la migración, con un 38% de los encuestados. Según la Patrulla Fronteriza, el 97% de los grupos familiares y menores no acompañados que han sido aprehendidos en el suroeste de su frontera este año provinieron de Guatemala —casi la mitad de ellos—, Honduras, y El Salvador. En plena vigencia de la que ha sido llamada la Era de la Posverdad, el presidente Trump parece saber exactamente qué hacer para lograr reelegirse.

¿Es la línea de Trump una estrategia con fines de Estado o es una mera campaña de comunicación?

Pedro Pablo Solares

¿Es la línea antimigratoria del presidente Trump una estrategia con fines de Estado, o es más una mera campaña de comunicación electoral? ¿Persigue efectivamente que menos centroamericanos perforen su frontera, o se basta con complacer a un público que es duro y que aplaude al ver sangre? Hace algún tiempo que estas preguntas me habitan, y tiendo a pensar que lo que vemos desde la Casa Blanca tiene más que ver con sus encuestas y sus preferencias en Twitter que lo que realmente puedan lograr en el campo de acción. Mientras el presidente Trump tuitea que ha capturado a un número récord en la frontera —haciendo creer que es efectivo en seguridad—, esconde exitosamente el hecho de que ahora más personas, entusiasmadas, abandonan Centroamérica. Vemos, por ejemplo, que el resultado de la Política de Disuasión, abiertamente puesta en marcha por el gobierno estadounidense, ha sido un rotundo fracaso en la práctica, pues el peregrinaje ha alcanzado los máximos niveles históricos en este reciente año. Pueblos que antes no emigraban desde Guatemala ahora lo empiezan a hacer. No obstante, la aprobación del presidente Trump entre sus electores se ha fortalecido. Aparentemente estos fieles partidarios no cuestionan el fracaso de la política exterior estadounidense en estos países, los cuales podrían ser un poquito menos inhóspitos, con un mínimo de voluntad política, local e internacional.
Los guatemaltecos votaremos la semana entrante por el presidente que asumirá cargo al inicio del año electoral estadounidense. A esta persona le tocará enfrentar una campaña que será cruenta, y que favorecerá a Trump en la medida en que sus electores vean actos despiadados contra las familias centroamericanas que huyen. Cuando Claudia, de San Juan Ostuncalco, cayó abatida por un guardia fronterizo, en redes una cantidad significativa de estadounidenses reaccionó con aplausos y aprobación. Creen —equivocadamente— que eso disuadirá a los demás. Utópicamente esperaría uno que nuestra próxima diplomacia proyecte la verdad de lo que sucede en nuestros pueblos. Que le diga al mundo que la visión de seguridad es inefectiva para detener la migración y que desmienta una campaña que utilizará, para sus fines, la desgracia de los nuestros. Tal vez, con una postura de verdad y dignidad, el amigo Connelly, allá en Carolina del Sur, se daría cuenta del tremendo timo que le está pegando su adorado presidente.
Source: PrensaLibre

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