Estado débil

#GuatemalaAlRescate

La debilidad del Estado se manifiesta de formas diferentes entre las que se acentúan la fragilidad de sus instituciones, la desconfianza de la ciudadanía en ellas, la falta de respeto a la autoridad, el incumplimiento de la ley e irrespeto a las normas de convivencia, así como un desorden generalizado y una mala utilización de sus recursos cuando se está en el poder para beneficio propio o para beneficiar a personas, grupos o sectores afines partidaria o ideológicamente.

Una de las principales características de un Estado débil es la dificultad de reconocer la autoridad y hacer que la ley y el orden se cumpla por parte de su población, cuando los ciudadanos no respetan la ley los países entran en un proceso de ingobernabilidad, en donde prevalece la ley del más fuerte, lo que puede derivar, si no se retoma el orden y control interno, en un Estado fallido.

Una sociedad en la que se desvalorizan las instituciones del  Estado y se va minando la confianza en ellas,  paso a paso,  trae como consecuencia la pérdida de respeto y de credibilidad, por lo que el  Estado se ve incapacitado para organizar, garantizar y proveer los servicios públicos que por mandato legal le corresponde garantizar a su población, cuando se llega a este momento  se aumentan a niveles alarmantes la conflictividad social, se aleja la inversión tanto local como extranjera, se incrementa la violencia y la criminalidad, lo que conduce a un desequilibrio político, económico y social.

Es posible que un país aún enmarcado como un Estado débil pueda lograr algunos efectos positivos como el poder llegar a sufragio para elegir nuevas autoridades dentro de un proceso democrático, podría coyunturalmente mejorar la economía del día a día de su población y seguir conduciéndose legalmente dentro de una problemática de conflictividad, la pregunta es ¿Hasta cuándo?

Cuando una sociedad desconfía de las instituciones estatales y de quien las dirige, surge y prevalece el interés personal sobre el interés social o colectivo, se da un vacío que rompe el compromiso de las obligaciones del individuo con el poder público, se rechaza cualquier propuesta de tipo político, social o económica, en muchos casos, sin siquiera conocerlas, y aumenta la corrupción como el elemento de enriquecimiento personal por encima de cualquier otra finalidad.

Es entonces cuando los gobiernos tienen grandes dificultades para lograr consensos, llegar a acuerdos básicos de gobernabilidad, desactivar conflictos sociales, dirimir dificultades y gobernar en un clima medianamente favorable lo que hace que, ante la población, la autoridad pierda credibilidad, lo que repercute en la vida diaria y conlleva un deterioro en la conducción política y en la prestación de los servicios públicos que el Estado debe garantizar y proveer.

Derivado de esto es necesario comprender la importancia de fortalecer el Estado y sus instituciones, los países desarrollados tienen estados e instituciones fuertes y un sistema legal que garantiza que la ley se cumpla por todos y se aplique para todos los ciudadanos por igual, esta es la base de la democracia, como un sistema político y de vida con  derechos y obligaciones que cumplir.

TEXTO PARA COLUMNISTA

La entrada Estado débil se publicó primero en El Siglo.


Source: Siglo XXI

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